Cuando uno es chico siempre llama la atención... pero cuando vas creciendo, la vida va cada vez más rápido y te encontrás con un millón de cosas. No es lo mismo que cuando eras chico: podías dormir a la hora que fuera. Pero cuando tenés una hermana es todo lo contrario... ellas duermen a la hora que sea y vos tenés que hacer los quehaceres de la casa.
Ya te tratan como a Cenicienta, pero en los finales felices aparece tu príncipe y te salva de la bruja mala y de las hermanastras. Lo más lindo de un cuento es que está el hada madrina, o tu príncipe te salva como a la Bella Durmiente con un beso. Cenicienta tiene el zapatito y él se da cuenta de que es la mujer indicada. Jazmín tiene al genio y Ariel, la Sirenita, que aun sin voz consigue conquistar a su príncipe.
Nati

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